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Proceso de Trabajo

Comenzamos por una inspección. Estudio del espacio y diagnóstico del problema. Nuestras conclusiones se plasman en una Hoja de diagnosis. Plan de tratamiento para la eliminación del problema con el mejor método y un constante control para asegurarnos de que el problema no se repite.

Diagnóstico previo

La eficacia de cualquier tratamiento contra insectos depende de un paso inicial clave: el diagnóstico previo. En Anviana, este primer punto del proceso de trabajo se centra en identificar con precisión la especie implicada y determinar el alcance real de la plaga antes de aplicar cualquier medida. Sin este análisis técnico, no existe control eficaz ni responsable.

Tratamiento personalizado

El tratamiento personalizado es el segundo paso del proceso de trabajo de Anviana y uno de los más decisivos. Tras la evaluación inicial, se diseña una intervención específica para cada caso, ajustada al tipo de plaga, al entorno y a las personas que lo utilizan. El objetivo es actuar con eficacia, sin riesgos y con el máximo respeto por el entorno.

Estudio del espacio

El estudio del espacio es el tercer paso del proceso de trabajo de Anviana y uno de los más determinantes para garantizar un control de plagas eficaz, seguro y respetuoso. Analizamos en detalle el lugar a tratar, su uso, sus materiales y sus condiciones ambientales para adaptar cada intervención a la realidad del entorno, minimizando riesgos y maximizando resultados.

Hoja de diagnosis

La hoja de diagnosis es el cuarto paso del proceso de trabajo de Anviana. En este punto se traduce la inspección técnica en un documento claro para el cliente. Se indican las plagas detectadas, las incidencias observadas y si es necesario aplicar medidas correctoras. Es una herramienta clave para decidir con criterio y actuar con seguridad, siempre adaptada a cada espacio en Canarias.

Plan de actuación

El plan de actuación es el quinto paso del proceso de trabajo de Anviana y uno de los más decisivos. En esta fase se define, con precisión, qué hacer, cómo hacerlo y con qué medios, siempre en función de la situación real detectada. Es un plan personalizado, claro y técnicamente justificado, que garantiza intervenciones eficaces, seguras y adaptadas a cada cliente.

Control continuo

La fase de control continuo es la que garantiza que una plaga no reaparezca con el tiempo. No se trata solo de vigilar, sino de mantener un seguimiento activo, formar a las personas implicadas y ofrecer asesoramiento constante. Este enfoque convierte el control de plagas en un proceso estable, preventivo y adaptado a cada espacio, tanto en empresas como en viviendas en Canarias.