La sanidad ambiental en entornos naturales
La actuación sanitaria en espacios protegidos no busca transformar el entorno, sino preservarlo. El control de vectores y organismos potencialmente nocivos es clave para evitar riesgos para la salud humana sin romper los equilibrios ecológicos existentes. Cada intervención debe estar basada en conocimiento científico, evaluación previa y técnicas respetuosas con la fauna y la flora.
Equilibrio entre biodiversidad y salud pública
Prevención sin impacto ambiental
En estos espacios, cualquier actuación debe ser selectiva y no invasiva. El objetivo es reducir riesgos sanitarios sin afectar a especies no objetivo ni alterar los ciclos naturales. Esto implica descartar tratamientos agresivos y priorizar soluciones biológicas y métodos de aplicación controlados.
Conciencia y responsabilidad ambiental
Las intervenciones en entornos protegidos también cumplen una función educativa y social. Protegen a las personas y refuerzan la idea de que la salud humana y la salud ambiental están directamente conectadas.

Control ecológico de mosquitos en la marisma de Maspalomas
Un ejemplo claro de este enfoque es el tratamiento contra la plaga de mosquitos en la marisma de Maspalomas. Se trata de un espacio de alto valor ecológico donde cualquier actuación debe ser extremadamente cuidadosa.
Uso de Bacillus thuringiensis
El control se realiza mediante Bacillus thuringiensis, una bacteria de origen natural que actúa exclusivamente sobre las larvas de mosquito a través de su sistema digestivo. No afecta a aves, peces, otros insectos ni a la vegetación, lo que la convierte en una solución segura y eficaz.
Técnicas de aplicación adaptadas al entorno
La aplicación se lleva a cabo con maquinaria eléctrica pulverizadora en zonas accesibles, motobombas en áreas extensas y embarcaciones tipo zodiac para alcanzar puntos de difícil acceso. Este sistema garantiza una cobertura precisa sin alterar el entorno.
Espacios naturales protegidos intervenidos
Las actuaciones se desarrollan en enclaves como la Charca de Maspalomas y el Parque Tony Gallardo, espacios singulares donde la protección del ecosistema es prioritaria y cada decisión técnica se toma con criterios de máxima responsabilidad ambiental.
