Roedores más problemáticos en entornos urbanos
En el contexto urbano, los mayores problemas los causan ratones y ratas. Otras especies existen, pero no suelen generar infestaciones en edificios. Estos roedores se adaptan con facilidad, se mueven por espacios muy reducidos y se reproducen con gran rapidez, lo que explica por qué una presencia puntual puede convertirse en una plaga en poco tiempo.
Alta capacidad de reproducción
Algunas especies pueden reproducirse cada pocas semanas, con camadas numerosas. Si no se actúa de forma temprana, la población crece de manera exponencial y el control resulta más complejo.
Medidas preventivas y de control pasivo
La prevención es siempre el primer paso. El objetivo es impedir el acceso de los roedores al interior de las instalaciones y eliminar los puntos que favorecen su presencia.
Medidas físicas y de infraestructura
Entre las acciones más eficaces se encuentran la colocación de mallas en ventanas y rejillas, el ajuste de puertas a ras del suelo, el sellado de grietas y agujeros hacia el exterior y el mantenimiento adecuado de desagües y zonas técnicas.
Medidas correctivas profesionales
Cuando ya existe actividad de roedores, es imprescindible aplicar un control profesional basado en criterios técnicos y respetuosos con el entorno.
Diagnóstico y planificación
El primer paso es identificar la especie, localizar los focos y conocer sus hábitos y ciclos biológicos. Con esta información se diseña un plan de actuación adaptado al entorno y al nivel de infestación.
Tratamientos y seguimiento
El control incluye el uso de métodos físicos y químicos de forma segura, con cebos protegidos en portacebos de seguridad, correctamente señalizados y controlados. El seguimiento continuo, la rotación de principios activos y la retirada responsable de residuos garantizan la eficacia y evitan riesgos innecesarios.
